sábado, 28 de junio de 2014

El viaje



Su oficio de cartero no era precisamente el más envidiado del barrio, pero eran muchas las personas que sonreían cuando le veían acercarse con un paquete en las manos. No faltaban las señoras que le preguntaban por la vida de un antiguo vecino que se hizo corresponsal para una radio y enviaba postales a la familia con asiduidad, y ése era precisamente el aspecto que más le agradaba de su trabajo: la cantidad de postales que pasaban por sus manos. Su lado voyeur se veía satisfecho con aquello que leía como si de pequeñas novelas se tratara, a cual más exótica e interesante. Soñaba intensamente con poder realizar algún día viajes tan fantásticos como los descritos en unas cuantas líneas, descubrir lo que había más allá de la línea del horizonte de aquellos paisajes idílicos de las postales; pero en su cuenta corriente tenía más ambiciones que ahorros al 3% TAE, y eso lo retenía en su Kilómetro Cero, en el mismo barrio de periferia del cual no había salido en las últimas décadas.

Sin embargo, la vida a veces te sorprende gratamente, y en su jubilación se encontró con un buen fondo de pensiones que le ayudó a soñar durante dos años, lejos de la realidad que lo acompañaba a diario. Fue la vuelta al mundo más increíble jamás contada. En todos los lugares en los que veía un buzón sacaba siempre cinco minutos para escribirse una postal a sí mismo en compensación a la falta de correspondencia que tuvo a lo largo de su vida. Reconoció paisajes vistos anteriormente en las postales, se decepcionó con algunos de ellos al verlos con sus propios ojos, pero al final el viaje mereció la pena.

El vuelo regular que lo traía de vuelta se adelantó al reparto postal, y una vez en casa empezó a recibir sacos y sacos de postales. Fue entonces, sentado en su butaca de siempre frente al televisor, cuando se dio cuenta de que ni el más bello de sus sueños había dibujado por asomo la intensidad y vivacidad de ese complejo camino. Ahora es un joven cartero recién ingresado en el puesto el que le trae las postales a cuentagotas y sueña con ser algún día como aquel aventurero que le escribe tantas historias increíbles a ese señor.



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